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No saldrá Eva de la costilla de Evo, saldrá
Miss Universo no de su
costilla, sino de su machismo
María Galindo
Mujeres Creando
Advierto a lectoras y lectores que he escogido para
este artículo sobre la reelección de Evo Morales
concentrarme en una de sus más simples,
banales y para muchos “jocosas” ofertas electorales.
Acaba de ganar Evo Morales con el 62 o
más de apoyo popular. Un apoyo popular que nace abajo y que mientras más abajo
vamos más profundo, entrañable e inquebrantable es.
Y sin
embargo, una de las ofertas electorales por muy inverosímil, irónico, grotesco y
chocante que nos parezca es la organización de la próxima Miss Universo en la
ciudad de Santa Cruz, con transmisión de televisión estatal para el país entero
y con el Ministro de Culturas a la cabeza de semejante responsabilidad estatal.
Fue el regalo del presidente con mayor apoyo popular en la historia del país
para el empresariado cruceño terrateniente agropecuario que postulo
en su pasado mandato el secesionismo.
¿De dónde
saca esta propuesta nuestro presidente indígena, líder del cambio social en
América latina, hijo de una pastora
del altiplano, hermano de las llamas
y confidente del viento?
¿Quién te dijo que para ser bonita tienes que ser una cosita?
La
cosificación de las mujeres que es la conversión del cuerpo de las mujeres en
una mercancía, en una cosa, en un objeto sujeto a la tiranía estética y a la
mutilación del cuerpo en piernas, cintura, tetas, muslo, cabellera, etc. etc.
Es uno de
los ejes de la opresión de las mujeres en todas las sociedades patriarcales del
mundo. Es un eje de opresión que básicamente gira en torno de la industria de la
publicidad, la cirugía estética, el espectáculo y la moda, imponiendo parámetros
de belleza que son abiertamente racistas, cosificantes, dañinos para la salud y
que han dado como consecuencia graves problemas de bulimia y anorexia sobretodo
en las adolescentes y sensación de insatisfacción consigo mismas en miles de
mujeres en el mundo.
Es también
una imposición de tallas y aspectos que ratifican “la fragilidad” de las mujeres
como un rasgo de belleza a imitar por todas.
Esta cosificación no se circunscribe
únicamente a las mises y modelos que se puede decir hasta cierto punto
que cumplen ese papel
voluntariamente; es una cosificación a partir de la cual ellas se impone como
modelo universal y que recae sobre
todas las mujeres. Por ejemplo a partir de la imposición del requerimiento de
“señorita de buena presencia” para los trabajos, la imposición de uniformes con
minis y escotes en las gasolineras y restaurantes. A partir de la abierta y
descarada evaluación física de las mujeres cuando tienen que acceder a un puesto
de trabajo desde secretaria hasta vendedora.
La
contestación de estos parámetros y la reivindicación de no ser reducidas a la
apariencia física es una lucha interminable del movimiento feminista. Es una
lucha que pone en evidencia que no tenemos en nuestras manos la discusión de la
belleza; lo que esta industria instala es tiranía estética y no belleza.
Para decirlo
rápido: las mises no son mujeres bellas, son mujeres cosas. Por tanto impulsar,
fomentar, apreciar o incentivar esa presencia es asignarles a las mujeres en una
sociedad el lugar de cosas. Es despojarnos de nuestra condición de personas y
sobretodo de nuestra dignidad.
La cosificación de
las mujeres una política estatal
Con el
anuncio y la oferta del presidente la cosificación de las mujeres se convierte
además en una política desde el Estado. A
escala mundial, con excepción de la Italia de Berlusconi, esta industria
es una industria privada, impulsada con fondos privados y en la cual los estados
no han entrado ni a la censura y protección de los derechos humanos de las
mujeres, pero tampoco al impulso de las mismas. El caso boliviano aparece
entonces como una excepción grotesca sobretodo cuando sabemos que un alto
porcentaje de mujeres en nuestro país no tiene muelas
a los 30 años por falta de calcio, muere de abortos mal practicados y
carga la mayor parte del desempleo, la migración y el sobrendeudamiento vía
microcrédito.
Fue la
derecha boliviana la que introdujo a las modelos
como parte orgánica de su política. Verónica Larriuo fue la imagen
de campaña electoral de Sánchez de Lozada y Carlos Mesa el 2002 y
posteriormente fue contratada para al menos simular un romance con el viejo
presidente a manera de proteger su virilidad como un bien político. Es así que
Verónica visitaba el palacio de gobierno casi públicamente para lavar la imagen
desgastada de Sánchez de Lozada.
De manera
paralela la Expoferia de Santa Cruz que es el portal productivo más importante
del país instauro la presencia de
las modelos como azafatas convirtiéndolas en el atractivo principal de la feria.
Todo eso fue parte del lenguaje de la derecha, una derecha banal que vendió a
las mises como modelo de éxito. Y que proponía
la expansión sin límite ético del concepto de mercancía; empezando por el
agua, los servicios básicos y terminando en las mujeres. Las mujeres como
mercancía y también como objeto disponible para el uso de empresarios y
políticos fue la cara que un
neoliberalismo cruel y empobrecedor
necesitaba para endulzar y disfrazar sus políticas de hambre.
Si bien esto nace en la derecha
y el empresariado, fue adoptado por los sectores populares por eso el ser
Miss castaña, miss tacana o miss villa miseria se convirtió rápidamente en parte
de la agenda social de todos los sectores. Las universidades públicas lo hacen,
las carreras, los barrios populares, los colegios en todo el país lo hacen
y las chicas desfilan sus tristes
cuerpos en pasarelas de cartón, de cemento, de basura
o de cristal cumpliendo el deseo de ser miradas, deseadas, admiradas y
visibles para la mirada machista y mutiladora del político, del empresario, del
fotógrafo o del dirigente.
No hay nada más
parecido a un machista de derecha que un machista de izquierda
García
Linera también comprendió que la virilidad es en la sociedad boliviana un bien
político por lo que de manera compulsiva y exhibicionista se dedicó a invitar y
cortejar una serie de mises que lo legitimaran como macho en la sociedad
cruceña.
Sin embargo,
esta fascinación por las mises como prolongación de su poder político pasó del
vicepresidente a todo el gobierno. El
escenario fue recogido por
el gobierno en su conjunto como una especie de política gubernamental que no era
formalizada y
que pertenecía a ese lugar intermedio entre política estatal y vida
privada. Este hecho repercutió de manera muy agresiva al interior de las
oficinas públicas con un despliegue de acoso sexual abierto contra las
trabajadoras, un incremento del personal femenino de bajo rango que conformara
el ornamento para los funcionarios machistas de alto rango; pasando por
diputados, viceministros y directores que tuvieron los puestos de trabajo del
Estado como una especie de cuota machista para colocar mujeres jóvenes sin
experiencia y dispuestas a jugar el ambiguo papel de secretarias y amantes.
No se trata
de una crítica moralista sobre la monogamia, el
estado civil o la fe cristiana de los funcionarios públicos; todo lo
contrario, es el análisis de la realidad concreta e inmediata del lugar de las
mujeres en la administración pública en un proceso que se llama de “cambio
social”. Este lugar es denigrante cosificante y atentatorio contra los derechos
de las mujeres, es un lugar jerárquico y violento.
Esta
cosificación repercutió también en los movimientos sociales y en las áreas
rurales donde la relación erótica con el presidente, sus ministros y
funcionarios se convirtió en la oferta generalizada de las mujeres jóvenes en
busca de un sueño. Dejando el mensaje sellado pueblo por pueblo de que todas las
mujeres están disponibles para el presidente o cualquiera de sus colaboradores.
La historia de Margarita Terán la joven que se incorporo a los 14 años al
movimiento cocalero, la ex novia
del presidente es solamente hoy una anécdota de lo que es al trágico destino de
las mujeres indígenas dentro el movimiento político sindical campesino. La
descomposición del movimiento de mujeres campesinas que ha cedido en todos estos
manoseos machistas y que se ha hecho cómplice de esta sujeción es evidente. En
una reunión de gabinete el presidente llego a contar la siguiente broma: cuando
voy a los pueblos quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice
“Evo Cumple”.
Pero el
Estado pasó de esta manera simulada de fascinación por la cosificación de las
mujeres a la formalización real de dicha cosificación.
La primera
formalización fue la elección de la miss La Paz organizada por el gobierno
municipal con fondos públicos, transmisión en directo de 4 horas por la cadena
de televisión estatal para todo el país y la participación del propio presidente
y alcalde en sesiones de fotografía con las candidatas. Luego el ministro de
culturas incorporo a las mises como parte de la política cultural del “proceso
de cambio”.
El mensaje político
es claro: el lugar de las mujeres en este proceso es la satisfacción del macho y
de entre todos los machos la satisfacción de aquellos que ostentan poder
político es la que mas prestigia y la que más rentable resulta.
Gloria Limpias: de
acusada de proxenetismo a interlocutora validada por el Ministerio de Culturas
Gloria
limpias es quien detenta la franquicia de los concursos de mises y por supuesto
del miss universo también. Su
empresa nace en los años 70tas para satisfacción de los dictadores de turno de
esas épocas. Fue acusada por Helga Bauer miss Bolivia 1996 de proxenetismo
porque su contrato la obligaba a acudir a citas con empresarios japoneses. Les
quitó títulos de belleza a varias mujeres,
en el caso de Desiré Duran fue por haber quedado embarazada. Los
contratos que firman las chicas son los más desventajosos de la región.
Son contratos unilaterales que las obligan en todo, sin que su empresa
guarde ninguna obligación en reciprocidad. Gana el 50% de todo lo que haga una
miss o modelo suya y maneja de tal manera el escenario empresarial y político
que una chica que no trabaja con ella puede no solo estar condenada al
aislamiento, sino inclusive a la destrucción de su imagen.
Gloria
Limpias representa como empresa lo mas retrogrado que hay en la sociedad
cruceña, los contenidos que se les transmite a las mujeres que por ella pasan
son un entrenamiento en la idiotización como rasgo de belleza. Es un
entrenamiento en la complacencia del macho y
las chicas más cotizadas son las que mejor sonrisa logran a la hora de
presentarse como cosas. La empresa de Gloria Limpias administra además la vida
sentimental y privada de cada una de las chicas, por eso una de sus más
rentables habilidades es alimentar la doble moral y la hipocresía social en
Santa Cruz. Las modelos y mises cumplen roles ambiguos entre la exhibición de sí
mismas como cosas y la condición de damas de compañía de los más poderosos del
país. No es una crítica moralista la que planteamos, todo lo contrario las
chicas son destruidas, destituidas, extorsionadas o multadas por Gloria Limpias
cuando apelando a su libertad personal incumplen
precisamente ese papel.
Esta empresa
es subsidiaria de la
empresa mundial del Miss Universo que pertenece
a la televisora norteamericana
NBC, y al magnate estadounidense,
Donald Trump. Es decir que a la hora de
hablar de cosificación de las mujeres ni el antiimperialismo,
ni el anticapitalismo resultó un argumento. Organizando la miss Universo
desde el Estado y como tarea estatal se capitalizara con fondos
públicos y con apoyo estatal la empresa que mas pisotea los derechos humanos de
las mujeres en la sociedad desde el derecho a
la intimidad, hasta el derecho a la maternidad. Un jefe de Estado como
Evo Morales que comprendió la necesidad básica de que no todo es una mercancía
no aplica esta comprensión a la condición de las mujeres bolivianas y se regodea
de su poder para impulsar desde el estado esta cosificación porque como macho lo
disfruta.
La
cosificación de las mujeres puede conducir sin duda a una importante alianza
política entre empresariado cruceño y Movimiento al Socialismo, pero al mismo
tiempo significa una manera más de vaciar al contenido de un proceso de cambio y
de convertirlo en un simple cliché. Me disculpo con quienes consideran que esta
oferta electoral es legítima y que no empaña la imagen del presidente más
popular de los últimos tiempos, con quienes consideran que estas son cosas de
detalle y sin trascendencia. Considero que este es efectivamente un detalle que
sumado a muchos cientos más son rasgos que no puedo, ni deseo dejar de ver son
rasgos más que preocupantes sobre el real y concreto contenido del proceso más
allá del discurso de tarima que escuchamos todos los días. He preferido pues
para este articulo sobre la reelección de Evo Morales concentrarme en una de sus
más simples, banales y para muchos jocosas ofertas electorales.
No se puede descolonizar
sin despatriarcalizar
MARIA GALINDO
DICIEMBRE 2009 LA PAZ -BOLIVIA
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